Brevet 2: 300km en 20 horas o menos.

By 22/01/2018Blog

No es mucho lo que he descansado, pero creo que es la adrenalina o algo así,  lo que impide que esté tirado en la cama.

Ayer hicimos los 300km del brevet #2 de clasificación para París – Brest – París 2019, teníamos 20 horas en total para hacerlo y se completó el recorrido en 18 horas; no está mal pero podría ser mejor. Trataré de hacer un recuento de lo que pasamos pero son de esas cosas que solo estando ahí puede uno entender.

La salida estaba planeada para las 4am desde la tienda InCycling, todos llegamos puntuales pero mientras empacábamos las cosas en los carros de asistencia salimos finalmente a las 4:15am.

Teníamos tres carros de asistencia que hicieron increíblemente más fácil y agradable el recorrido que de por sí es un sufrimiento interesante. A ellas tres infinitas gracias por que fueron la mejor parte del paseo.

Cuando salimos debíamos encontrarnos con Rotzen y los Robles en la FLA, los recogimos y seguimos hacia Caldas, en medio de la noche lo que nos llamó la atención fue la cantidad de gente de rumba, mientras, nosotros, 12 extraterrestres pasábamos por las calles con luces titilantes, ellos se tomaban otro y seguían en lo suyo.

El amanecer estaba frío, pero se notaba que no habría ni una sola nube, lo que significaría un calor inclemente en la zona de abajo del recorrido. Nada que hacer, como dicen los Argentinos: Pecho a las balas. Cuando bajábamos después de Amagá, en la primer subida para llegar a las partidas de Titiribí, un mal cambio hizo que perdiéramos al único que tuvo que abandonar, nuestro honorable ConsulOne perdió el tensor trasero y con el dolor en el alma, lágrimas en los ojos y en el corazón tuvimos que montar su bici al carro y seguir con él de pasajero.

Cuando llegamos a Peñalisa, todos menos Las Barbas del Diablo, Mesieur PeirNó y Bibi decidimos desayunar, ellos siguieron y se adelantaron hasta La Pintada. Cuando salimos de nuevo nos quedamos Alejo y yo atrás, y Alejo encontró leña con un par de señores de 70 y 75 años… en fin, había todavía muchos km por recorrer. Los Robles habían salido adelante que supuestamente por que nosotros montábamos mucho, pero ellos nos sacaron como 1000 horas y cuando llegamos ellos ya estaban bañados y dormidos.

Al llegar a La Pintada, recogimos a Bibi, Las Barbas y los demás ya estaban en Pipintá, y cuando llegamos allí, almorzamos y descansamos un rato, pero Victor, los Robles y los demás siguieron, nos quedamos Rotzen, Alejo, Barbas y Mesieur PeriNó, Bibi que ahí terminada el recorrido y las super acompañantes.

«Para mi el aspecto más importante de los Brevets es la parte mental, físicamente uno sigue pedaleando, pero tiene uno que trabajar mentalmente para superar el dolor y seguir adelante.»

Cuando estábamos regresando de pintada traté de seguirles el paso a los demás, pero sabía lo que faltaba, sabía y la verdad, le tenía miedo a ese pedazo de Anzá desde el Gran Fondo del 2016. Por eso me retrasé un poco y marqué mi propio ritmo, según Barbas, yo estoy en entrenamiento para la soledad de los 1200km.

Pero ahí seguía, cerca, estaba conversando con Alejo cuando se acercó el carro y en medio de un vídeo me doy cuenta que estoy pinchado… primer daño en ambos Brevets, relajado, eso se cambia el neumático fácil. Del carro quieren de una pasarme el inflador pero no, no puedo recibir ayuda de ningún tipo, no podía recibir neumáticos, ruedas, inflador.. cambié rápido y traté de inflarlo lo más que pude con ese inflador pequeño que uno carga (nota mental: conseguir pipetas para inflar) y ahí comenzó un infierno de 20km que me tomó 1 hora larga. Seguía pinchado, le puse parche por que ya había usado mi neumático, y seguía perdiendo aire, esos 20km los hice con la llanta muy bajita y parando a inflar cada pocos kilómetros, bajo la mirada de desconsuelo del carro, que decían que cambiara rueda etc… pero el espíritu Randonneur había que respetarlo.

Llegué a Peñalisa cuando ya los Robles se habían ido, los demás con cara de impaciencia solo querían que solucionara esta vaina rápido. Baje la llanta y ya si podia recibir el inflador, neumáticos o rueda si la necesitaba. Resulta que había un pequeño chuzo adicional al que había parchado y arreglado por lo que cada que pusiera neumático volvería a pinchar… pero una vez solucionado eso estaba listo para una tinta de frijoles con arroz y aguacate, una soda michealda, cambiarme de uniforme, re llenar caramañola y seguir.

Y se venía el tramo más duro, ese asfalto de Bolombolo a Anzá es horrible, lleno de huecos, rizado y muy duro para las manos y los hombros. Salí con Rotzen y Barbas pero tampoco podía seguirles el ritmo, en ese pedacito desde Peñalisa hasta la partida de Bolombolo ya me había quedado solo, me costó demasiado esfuerzo mental y físico tomar ritmo, durante el atardecer estaba rodeado de luces y pájaros, de ruidos de la naturaleza y traté de concentrarme en todo eso… hasta que en la oscuridad ya tomé ritmo, y buen ritmo, recuperé mucho tiempo y distancia y nos encontramos con el grupo en las partidas de Anzá, ahí un poco de comida, líquido y seguir; ahí si fui con el lote, ciclistas muchísimo más rápidos y fuertes que yo, con muchísimos más kilómetros pero ahí estaba yo… al menos hasta Santa Fe de Antioquia… en los últimos kilómetros de este tramo el dolor de espalda ya me quitaba toda la concentración, ya no tenía más como ignorar el dolor (tengo una lesión en 3 vertebras) por eso los últimos 17 kilómetros hasta la bomba de San Jerónimo fueron un infierno, al menos estaba acompañado de Víctor, que su eterno optimismo hizo que pudiera seguir, incluso esa subida infernal de 3 kilómetros que se sintieron como 100.

La verdad es que terminé, logré otro escalón más hacia una carrera que pocos piensan sana o lógica, hacia un reto que consumirá todas mis fuerzas físicas pero sobre todo mentales. Ahora sigue el Brevet 3 que son 400Km en 26 horas. La ruta es Medellín hasta Tuluá.

Que aprendí:

  1. Esta vez comí mucho mejor que en los 200km, lo que me ayudó muchisimo, pero no puedo descuidar esto.
  2. Debo mejorar el ritmo, siempre llegaba a los puntos atrasado unos 10-20 minutos y salíamos casi de inmediato, eso no me permitía descansar o estirar.
  3. La bici está perfecta, el fit y en general ella se siente adecuada para esto, pero debo bajarle un poco de peso en las ruedas, conseguir llantas 28mm y mejorar las luces que tengo. Para los 400km seguro tendré que solucionar el tema de alforjas.
  4. El cambio de uniforme, lavarse los dientes en la ruta y demás ayudan mucho, pero tengo que escoger los uniformes adecuadamente, en la noche debería haber seleccionado uno con reflectivos para ser más visible.
  5. Entrenar, entrenar, entrenar
  6. Con amigos es mejor, y mientras más mejor.
  7. Tengo que cambiar de ruedas y cubiertas, casco y otras cosas de equipo.

Las marcas que usé en este Brevet:

  • La bicicleta es una Trek Madone 9.2 a la que le cambié el manubrio y espiga integrados por unos normales para poder ajustar la altura pensando en los largos fondos.
  • Uniformes Safetti como siempre.
  • Gafas Oakley Radar EV
  • Alimentación e hidratación Actimax.
  • En esta ocasión usamos unos soportes Thule de Enjoy The Ride Colombia que nos ayudaron muchísimo a acomodarnos todos de regreso.
  • Lubricantes y productos de cuidado en la bici de Motorex Colombia.
  • Acompañamiento, sugerencias de Las Barbas del Diablo en InCycling.