Algunas personas cuando las invitan a un paseo comienzan a hacer preguntas: para donde vamos, cuanto nos demoramos, que hay que llevar, y otro montón de cosas que a veces son difíciles de responder… otras personas les tiras la misma pregunta (o propuesta) si lo tienen una pregunta: ¿arrancamos?

Hay muchas formas de viajar en moto, no hay una correcta y un millón de formas equivocadas, lo importante es viajar, aunque sea la vuelta oriente o bajar hasta Ushuaia, lo que importa es arrancar, parafraseando se dice que un viaje de un millón de millas comienza con el primer paso, en este caso comienza con prender la moto. Casi siempre en los “trancones” de subida a alguna parte nos encontramos con motos de todos los tamaños, siempre me sorprenderán las motos pequeñas (pulsar, bóxer etc) que salen de paseo con un millón de mochilas al hombre y muchas bolsas del Éxito conteniendo los corotos… y me encuentro con una que otra moto de gama alta que no sabe lo que es carretera y como dice una amiga mía “no conoce peaje”, a veces me sorprende que las motos pequeñas viajan más que las grandes, más incomodos, pero se gozan más su fin de semana.

Desayuno en el camino... ¡Obvio!

Desayuno en el camino… ¡Obvio!

El viaje a San Rafael este año fue uno de esos raros. Desde el comienzo pintaba buenísimo porque había una mezcla interesante de motos, desde la Duke 390 hasta las flamantes BMW R1200 GS K51, había diferencias de bitácora desde la primera salida de “la firmita” hasta una más de Ana Lema… El hotel es una cosa de locos, uno está tranquilo en medio de la selva, uno está tranquilo viendo animales de todos los colores, miquitos aulladores o titíes que saltan por ahí en los árboles…  una nota de lugar… pero déjame te cuento la parte bacana de la historia.

Uno de los atractivos del hotel es la caminata por la reserva, una montaña virgen llena de animales en la que hicieron unos caminos de madera inmunizada sin dañar una sola planta, un camino que recorre una serie de cascadas y charcos hermosos, pero más fríos que cuando se daña el calentador en la casa y tenés una cita a las 6am en la oficina, pero después del calor de la caminada aguanta el chapuzón.

Definitivamente esto no tiene precio.

Definitivamente esto no tiene precio.

Todo el camino estábamos riéndonos y pasando bueno, aprovechando el momento debajo de la moto para estar juntos, conociendo y esperando el momento que llegáramos a la cima de ultima cascada, Las Gemelas, un salto de unos 120 mts y que esta rematada arriba por un mirador… una maravilla, y se me ocurre una idea, tomémonos una foto todos en el mirador, pero eso sí, nadie mire para abajo que los 120 mts desde ahí se ven miedosos, nos tomamos la foto… ahora tomémonos otra foto todos en el puente, espérate yo me bajo a la roca y la tomo desde ahí…

Y ocurrió uno de los momentos más raros que me ha tocado ver en un paseo en moto… el puente se quebró, todo el mundo a tierra y del silencio e incredulidad siguen los gritos de dolor de Jhoncito, que se partió el pie, y como lo sacamos… y en que lo sacamos… quitémonos todos del río.

El momento antes.

El momento antes.

Nuestro médico de los paseos comenzó a encargarse de la inmovilización, teníamos que moverlo de donde estaba y hacerle la reducción de la fractura, lo único que nos faltaba era medicina para el dolor y un camino bueno para bajarlo de por allá arriba. Por donde habíamos subido era casi imposible porque había un tramo de unos 300mts en el monte que incluso de subida agarrado con las dos manos de los árboles nos costó trabajo… no, el camino sería el de la bajada normal, teníamos una camilla de rescate, y ya veríamos como nos arreglábamos para que no se moviera mucho.

El momento después.

El momento después.

Nos dividimos en dos grupos: los que estaban bien o menos mal, bajaron con Ana por el camino de subida, los demás y los que podían ayudar en la cargada se quedaron con nosotros mientras preparábamos las cosas…La bajada nos costó mucho trabajo, entre el “Largo” y yo nos turnamos para cargarlo por el tema de la altura ya que teníamos que bajarlo nivelado, los demás nos ayudaban a cargar atrás o a estabilizar o saber por dónde pisar… una bajada de 4 horas o más.

Al final de la trocha nos esperaba un carro que había subido hasta donde podía, y eso que el camino hasta ahí era una trocha en si misma, montamos a Jhoncito al carro, le pusimos hielo, le dimos medicina para el dolor (afortunadamente el Doc es anestesiólogo) y se fueron hasta el hotel donde una ambulancia lo estaba esperando para llegar a San Rafael. En la ambulancia se fue el Doc con Jhon y el resto nos quedamos empacando, almorzando algo y alistándonos para ir a ver como estaba este man.

En esas llamo el Doc a Jose, Jose estaba medio ocupado y lo pone en alta voz, el Doc le dice a Jose que le bajen el carro (el no había ido en moto si no en su carro) pero que por favor Naty no manejara el carro pero que ella no se diera cuenta que el había dicho eso… la respuesta de Jose, “hágale Doc, el problema es que estas en alta voz y ella está acá al lado”… cada que salimos a algún paseo se lo recriminan y hasta el fin de los tiempos será crucificado por eso jejejeje la memoria de elefante de las mujeres.

El camino de regreso a Medellín fue algo complejo, dos motos tuvimos que dejarlas allá, la de Jhon por obvias razones y resultó que Hugo se desgarro la pantorrilla, bajamos con calma, aunque Ana a veces pasaba en bombas de fuego por el lado cuando la velocidad lenta la comenzaba a dormir. Llegamos al hospital para saber que Jhon se iría de cirugía pero todo estaba bien, y que Hugo tendría que usar una canoa por un mes… o hasta que el saliera del hospital y decidiera quitársela.

En este paseo recorrimos kilómetros, pero sobre todo nos dimos cuenta que en momentos duros no hay nadie que hubiera preferido tener al lado. La gente de las motos estamos un poco locos, o si no miren a Hugo, pero en definitiva los prefiero a mi lado cuando tenga algún problema.

Este artículo es mi manera de darles las gracias, y sobre todo, esperar que podamos rodar juntos de nuevo (ya lo hemos hecho con algunos). Lo mejor del paseo está en la compañía.